Cuestiones epistemológicas de la literatura hispanoargelina contemporánea

Cuestiones epistemológicas de la literatura hispanoargelina contemporánea

 

Isaac Donoso
Universidad de Alicante

 

I. La lengua española en la Argelia contemporánea

La presencia del castellano en el territorio de la actual República de Argelia constituye un episodio de la historia de la lengua española longevo, rico y heterogéneo. El español alcanzó dimensión de lengua universal con la colonización y administración del terri-torio americano, la ruta marítima del Pacífico y el comercio mundial desde Manila hasta Sevilla. Sin embargo, este expansionismo político, comercial y cultural de las élites cristianas ibéricas tenía como destino el norte de África, y allí se hubiera dirigido de no aparecer América. El descubrimiento de un continente virgen, y el paso directo hacia la ruta de China y la Especiería, relegaron a un plano completamente secundario los inte-reses mediterráneos. Mientras las élites gobernaban en encomiendas inmensos territorios en América y Asia, África fue el destino donde las masas espoliadas y expatriadas andalusíes fueron expulsadas, mudéjares y moriscos a los que les habían robado también la voz, y de arabófonos pasaron a ser hispanohablantes. De este modo comienza la historia del español en Argelia: destino poco deseado para las élites cristianas de España, depauperados moriscos, cautivos, renegados y misioneros.

Desde el siglo XVI, el español ha sido una de las lenguas escuchadas y habladas en Argelia, con numerosos acontecimiento y fenómenos lingüísticos en mayor o menor medida estudiados: lengua de moriscos, lengua franca, escritura aljamiada, influencia en el árabe argelino, formación de un español argelino, patrimonio inmaterial, fuentes históricas sobre Argelia, prensa argelina en español durante los siglos XIX y XX, etc1. En efecto, el fenómeno de la prensa escrita en español representa un corpus de material valiosísimo que seguramente no ha sido explotado en todas sus posibilidades. El estudio pormenorizado de estos textos nos ilustrará, muy seguramente, sobre una vitalidad cultural hispanoargelina no demasiado alejada de la francoargelina para comienzos del siglo XX.

A pesar de la pérdida de soberanía directa desde 1792, la colonización francesa motivó la migración de miles de españoles, que hicieron florecer de nuevo ―como en siglos anteriores durante los protectorados, presidios y soberanía de numerosas plazas argelinas2― el uso del español, sobre todo en la zona de Orán:

El español prevalecía sobre el francés en Argelia occidental. Se hablaba en la calle, en los centros laborales y recreativos, en familia y hasta en los organismos públicos, de forma que alguien llegó a lamentar que el idioma de Molière hubiese quedado circunscrito poco menos que a los impresos oficiales3.

Junto a las variantes bereberes, el árabe dialectal y clásico y la ingeniería cultural de la introducción del francés, el español puede considerarse en propiedad lengua arge-lina, lengua romance que hereda el latín que un día se hablara en Numidia, y que tiene la doble filiación andalusí y española4. Y lengua sin duda materna o aprendida para miles de personas a lo largo de la historia moderna del país. La variante argelina de la lengua española posee sin duda uno de los decursos diacrónicos más originales dentro de la historia lingüística, por las diferentes etapas y transformaciones que ha tenido que sufrir. Su compleja existencia se refleja en la variante residual que se extingue en las últimas décadas, sobre todo en el español oranés, y, con mayor permanencia, en la influencia his-pánica en las hablas argelinas5.

Al lado de estos dos fenómenos lingüísticos (desarrollo de una variante argelina del español e influencia hispánica en las hablas argelinas) hay que señalar un tercer as-pecto que, en Argelia, como en el resto del mundo, se ha incrementado en las últimas décadas: el auge del español como lengua extranjera. Si en regiones alejadas tanto geo-gráfica como culturalmente de España y el mundo hispánico la enseñanza del español como lengua extranjera crece, en un país como Argelia, a escasos kilómetros de la costa alicantina y con una relación cotidiana, es razonable que el Hispanismo goce de buena salud. En cualquier caso, por razones históricas de indudable peso, el español está llama-do a ser lengua necesaria en la construcción argelina:

Además de ser una lengua de cultura y apertura hacia España y América Latina, representa un instrumento de conocimiento imprescindible para la investigación científica y el descubrimiento de datos e informaciones sobre la Historia de la época moderna de Argelia. Lo cual pone de relieve el interés fundamental que abarca la enseñanza del español en Argelia, enseñanza que debe privilegiar la práctica del idioma castellano que ha de conquistar más espacio pedagógico en las instituciones secun-darias y universitarias, puesto que la historia moderna de Argelia está escrita en español y en osmani (turco antiguo), y yace en los fondos de archivos españoles. Creo que es de suma importancia, interesarse todavía mucho más por el español, difundirlo para que sea la vanguardia de las futuras generaciones, adaptándolo así a las realidades socio-culturales de ambos países6.

II. Concepto de literatura hispanoargelina

Resulta cuando menos sorprendente el interés bibliográfico que ha suscitado y suscita la cultura hispánica en Marruecos, sobre todo en su vertiente de literatura marro-quí en lengua española, así como la literatura morisca tunecina, en comparación con los escasos estudios sobre la producción literaria hispánica en Argelia. Es cierto que la presencia política española en Marruecos fue directa en la primera mitad del siglo XX, y que la participación marroquí en la vida española suscitó el desarrollo de herramientas culturales, institucionales y educativas. Un fenómeno similar no pudo tener lugar en Argelia, sobre todo por las limitaciones de la acción política. Pero sí existió una altísima migración española que fomentó el asociacionismo, la organización y la publicación de materiales concernientes a la vida cotidiana de la comunidad española en Argelia. Y anteriormente había existido una presencia directa en Orán desde 1509-1792 (con un escaso cuarto de siglo XVIII en manos otomanas). Es de entender por consiguiente que población autóctona también accedería al uso de la lengua española, sobre todo dentro y en los alrededores de los presidios y plazas españolas, también por el contacto regular con moriscos españoles. En época decimonónica y finisecular los nuevos contingentes migratorios ayudarían a preservar e incrementar el fenómeno con la prensa escrita. En resumen, si no al nivel de Marruecos, sí existen materiales dispersos, en la prensa periódica, en impresos y hojas sueltas, en manuscritos que nunca vieron la luz, en relaciones de sucesos y crónicas, loas, poemas, y en la propia literatura española escrita en torno a Argelia, comenzando por Miguel de Cervantes. Desde Diego de Haedo hasta la actualidad, sin duda hay materiales para dar forma a una «Literatura hispanoargelina», o bien a una «Literatura argelina en lengua española».

El concepto «Literatura hispanoargelina» emula otros conceptos actualmente en uso y con trayectoria bibliográfica plenamente constituidos, sin duda los tradicionales «Literatura hispanoamericana» y «Literatura hispanofilipina», pero también, y con mayor sentido, los de otras literatura magrebíes en español que quizá han gozado de mayor for-tuna bibliográfica, a saber: «Literatura hispanomarroquí»7 o «Literatura hispanotune-cina»8. El par «hispano-marroquí», si usado en numerosas ocasiones, viene a reflejar no una consumación sintética y hegeliana, sino más bien una bipolaridad amorfa y en mu-chos aspectos antinatural, de una cultura no bien resuelta y constituida, y haciendo uso de un equívoco nacido de la política que no es aplicable al continuum cultural. Por lo tanto, desde un punto de vista hispanohablante y ateniendo a la bibliografía consolidada en lengua española y para un público lector en esta lengua, es posible categorizar “Lite-ratura hispanoargelina”, entendiendo la producción literaria argelina en lengua española y, en un sentido extenso y auxiliar, la producción española que se produjo en las antiguas posesiones españolas en el actual territorio de la República de Argelia, o que tratasen sobre las mismas9.

Otro concepto diferente, más perifrástico pero seguramente más preciso, es el de “Literatura argelina en lengua española”, entendiendo la ideación de una idea de “Litera-tura argelina” como hecho fundamental y, en el caso particular, atendiendo a la produc-ción en lengua española. La española sería una más de las posibles producciones litera-rias con naturaleza dentro de una idea de “Literatura argelina”, como literatura canónica, nacional e histórica de los pueblos de Argelia, una más junto a la bereber, árabe o fran-cesa. La estructura de este concepto también tiene tradición dentro de la bibliografía española, y puede hablarse, sobre todo en contextos donde la literatura en español no es la única producción nacional, de “Literatura filipina en lengua española”, “Literatura marroquí en lengua española”, o también y en nuestro caso, “Literatura argelina en len-gua española”. Consecuentemente, la construcción integral y comprehensiva del objeto de estudio sería posible, una idea, digamos achipelágica y comparatista, de “Literatura argelina”, en sus principales manifestaciones lingüísticas: “en lengua árabe”, “en lenguas bereberes”, “en lengua francesa”, y “en lengua española”. Seguramente en el caso argelino sea necesario también un método intracomparatista, en donde las diferentes tradiciones escriturarias sean analizadas no como islas autónomas e independientes, sino formando parte de un todo archipelágico10. De este modo se obtendría una narración coherente del hecho argelino y se reconciliaría una literatura que, a día de hoy, sólo existe en parcelas lingüísticas, siendo una de las parcelas más ignoradas y marginadas la escrita en lengua española.

III. Reconstrucción de la producción literaria

Bibliográficamente y, sin entrar en materia, es probable que la literatura argelina en lengua francesa haya adquirido una atención especial, tanto por parte de la historia como de la crítica literaria. La literatura argelina en árabe, sobre todo la moderna, segu-ramente ha sido mejor tratada que la antigua11. Y para la parte bereber, hay un campo disciplinar especifico que lleva trabajando en ello desde hace años, y es creciente el conocimiento que se tiene de la materia12. No obstante, lo que podemos constatar es que es necesaria una revisión bibliográfica exhaustiva que analice el estado de la cuestión y las lagunas que siguen existiendo, con el fin de obtener una imagen cabal, amplia y rigurosa del objeto de estudio, la “Literatura argelina” como un todo.

Pero ésta es una labor en la que ahora no queremos ni podemos adentrarnos, sino constatar que, para la reconstrucción del objeto, la producción en español significa una parcela seguramente ignorada, desatendida, incluso desde el Hispanismo y los hispa-nistas. Para formularlo en otra palabras, todavía no se ha asumido la posible y necesaria conceptualización de una “Literatura hispanoargelina”, más antigua y más compleja que la propia “Literatura hispanomarroquí”, que pueda ofrecer otras claves para entender la naturaleza y desarrollo de la Argelia moderna:

De manera general, el hispanismo en Argelia sigue confinado dentro de unas fronteras que no ha podido superar, o mejor dicho, no ha sabido ensanchar a otros campos, ya que sigue preso de ciertos límites temporales y geográficos que podemos palpar a través de sus temas de predilección: los temas históricos, sobre todo el interés por el siglo XVI.13

A pesar de la buena salud del Hispanismo argelino, es necesario por lo tanto que se planifiquen las grandes obras todavía por escribir y necesarias para una bibliografía argelina moderna, ya no sólo desde un punto de vista hispánico, sino desde la propia reconstrucción de la nación argelina, desde una Historia cultural de la lengua española en Argelia, a una Literatura hispanoargelina, terminando por una Historia General de las Letras Argelinas.

En este sentido, ya no hay que tener en cuenta únicamente el reducido porcentaje de población argelina hispanohablante, sino los quinientos millones de hispanohablantes del mundo y la riqueza de la bibliografía en español en cantidad y calidad. Tanto la escritura como la traducción en español deben de ser entendidas no en su mercado local, sino dentro del mundo global en el que vivimos, inmediato y universal:

En el mundo árabe, si la traducción en árabe está en aumento con un 5 por ciento de la edición global (Jacquemond, 2012: 3), las traducciones al español siguen muy margi-nales; cabe recordar que los hispanohablantes en Argelia no representan más de 0,16 por ciento de la población según el dato ofrecido por Humberto López Morales (2012: 20). Este dato reviste una gran importancia y explica la falta de traducciones en Argelia al español, ya que a nivel lucrativo no puede ser tentador para las editoriales regidas y condicionadas por imperativos mercantiles, visto el reducido número de receptores en esta lengua, y de ahí la dificultad para los hispanistas argelinos de lanzarse en esta empresa14.

Lo mismo es necesario afirmar en sentido inverso. El Hispanismo argelino tiene obligaciones que acometer para con la sociedad, cultura e historia de Argelia, del mismo modo que el Arabismo español debería de atender el abandono al que tradicionalmente ha relegado los asuntos argelinos. Estado de abandono que puede constatarse en las obras argelinas traducidas al español, y cuyo panorama, trazado hace ya bastantes años por Pérez Cañada, nos tememos que sigue siendo válido15. Ésta era la crítica que reali-zaba Nafissa Mouffok en torno a la poca claridad y consistencia de una idea de “Litera-tura argelina” por parte de la crítica y la recepción españolas:

Lo expuesto anteriormente muestra que el interés por la producción argelina en árabe sigue bastante débil y que las elecciones de las obras no parecían seguir un criterio de selección claro; la traducción de los poemas de Abdallah Hammadi, por ejemplo, se realizaron por el simple hecho de haber residido el autor en España16.

Y esto nos lleva a Abdallah Hammadi, autor de excepcional importancia en la historia moderna de la cultura argelina, poeta, crítico literario, historiador de la cultura, filólogo, traductor, y el único argelino que ha recibido el prestigioso premio literario Babtain, pero que, sorprendentemente, ha pasado desapercibido en su faceta de escritor argelino en lengua española. Y aquí hay que ir por partes, pues nos parece que la volun-tad de Nafissa Mouffok era resaltar el poco criterio con el que se atendía en España la literatura argelina, seleccionando a autores por el mero hecho de su residencia en el país. Si bien en muchos casos ésta puede ser una práctica general, en este caso concreto se daba la circunstancia de que Abdallah Hammadi era un prominente escritor en árabe y, como se demostró después, un magnífico escritor en español. Hasta donde nosotros sabemos, en este punto quedó el conocimiento que se ha tenido en España sobre Ab-dallah Hammadi, como poeta argelino en lengua árabe del que Serafín Fanjul tradujo unos poemas, con criterios supuestamente poco rigurosos, en los años setenta17.

Y parece absolutamente sorprendente que la ingente labor, prolija producción y valor estético y literario de la obra de Abdallah Hammadi no haya suscitado mayor inte-rés, ya no sólo por parte del Arabismo español, sino por toda una Filología Hispánica, que se vanagloria por su vocación universalista. Y es que el Hispanismo español, al igual que la escasa atención dada a la lengua y literatura españolas en Argelia, no ha recono-cido hasta el momento el papel jugado por Argelia y Abdallah Hammadi en el concierto mundial de las literaturas hispánicas.

Nos parece por lo tanto de urgente necesidad la reconstrucción de una “Litera-tura hispanoargelina” que destaque la figura de Abdallah Hammadi en la conformación de sus épocas contemporánea y actual, y como valedor de un hecho cultural permanente y diverso en la historia argelina: la herencia andalusí, la vocación mediterránea y el contacto humano entre las dos orillas.

Junto a la figura de Abdallah Hammadi, sería necesario, para reconstruir una “Literatura hispanoargelina contemporánea”, indagar, rebuscar y recuperar textos disper-sos. Probablemente no será mucho lo que aparezca, pero los pocos materiales que se pongan en común conformarán un panorama valioso, bien por su faceta literaria, bien por constituir una tradición centenaria en Argelia que se remonta al mismo Miguel de Cervantes. Como textos susceptibles de una revalorización a la luz de su aportación a la construcción de una literatura argelina en lengua española, podremos encontrar, sobre todo, publicaciones literarias o académicas de hispanistas o arabistas argelinos, textos, muchas veces caseros en papeles grapados, en revistas de escasa tirada y distribución, o autopublicaciones. En cualquier caso la consigna debe de ser atender al esfuerzo intelec-tual desarrollado en Argelia a favor de la lengua española, y revalorizarlo en un contexto de literatura hispanoargelina. Una literatura necesaria en la explicación de la naturaleza y la identidad argelinas, abierta a quinientos millones de lectores. Forzosamente hay que superar por lo tanto el ámbito de la recepción local, para, a través de la lengua española, hacer universal el mensaje del pueblo argelino.

Como apéndice a este texto epistemológico que pretende esbozar las parámetros conceptuales de una “Literatura hispanoargelina”, nos gustaría realizar, a modo de ejem-plo, una breve antología por géneros de pequeños textos. Su fuente sobrevive en el Semi-nario de Estudios Árabes e Islámicos de la Universidad de Alicante gracias a la labor de Míkel de Epalza durante los primeros años de la década de los setenta del siglo pasado en universidades argelinas. Se trata de dos ejemplares de la revista literaria Altavoz. Literatura y expresión española, publicada por la Universidad de Argel y correspondientes a sus números 1 (1971-72) y 3 (1973-74). En ella aparecen tanto textos de creación como ensayos y artículos, dando un panorama, breve, pero completo, de la diversidad de géneros y temas. Son sobre todo los géneros ensayísticos los que más abundan, y revistas como Oussour al-Jadida, revista científica editada por el Laboratorio de investigación en Historia de Argelia de la Universidad de Orán, publican regularmente artículos en español18.

En fin, una labor exhaustiva de rastreo e investigación pondrá en común una se-rie de materiales, seguramente no valorados en su verdadera importancia, a saber, la de constituir una tradición uniforme en el tiempo y heterogénea en su naturaleza, que no ha sabido o no ha podido visibilizarse conceptualmente como parte consustancial de la idea de “Literatura argelina”. Una producción en español que, argelinos, de adopción o naci-miento, de diferentes épocas y por diferentes motivos, han sentido la necesidad de escri-bir, y que, sin ser nada sorprendente, se mantiene en la actualidad. Lo sorprendente del hecho es la poca atención que el fenómeno literario hispanoargelino ha despertado, de ahí la reivindicación epistemológica que hemos querido realizar, a la luz del magisterio y ejemplo de Abdallah Hammadi.

IV. Breve antología de la literatura hispanoargelina contemporánea

  1. Poesía:

Cuerpo celeste

Niño, te canto tiernamente

Porque hay algo en ti

Que no es de la tierra.

Cuando te miro, siempre

Recuerdo algo irreal,

Porque te escapas, y los sentidos

No pueden captarte en tu totalidad.

Niño, ¿qué es este regalo

Que te hizo algún hada?

¿Qué es exactamente lo que te diferencia de nosotros?

Eres inmenso y pequeño,

Inocente y sabio,

Hay algo en ti que evoca el cielo,

Algo que no se puede definir,

Y que constituye tu secreto íntimo

Que acaso nunca conozcamos de verdad

Zohra Cherief

En el Sahara

Oasis

Oasis, oasis,

Dame un poquito de agua,

Fresca o caliente.

No por la sed que tengo,

Sino por verte,

Sino por verte, alma del Sahara,

Sino por verte.

Dame unos pocos dátiles,

No por el hambre que tengo,

Sino por verte,

Sino por verte, oasis,

Sino por verte, en el corazón

Del Sahara.

La ciudad

Sola,

Como una isla

En un mar de arena.

Sola,

Como un náufrago

Sobre las olas.

Sola,

Como un huérfano

En el mundo.

Sola,

Como el sol

En el azul del cielo

Acoges al viajero

¡Oh, ciudad del Sahara!

Mohamed Zerrouki

Emoción de rebeldía

En memoria de una compañera

¡Ay pérdida fatal de un brío primaveral!

Camino predestinado: ¡qué emoción silenciosa!

Calor, luego frío; material; luego, vacío;

visible; luego, invisible;

silencio indefinido,

desconocido…

Sombra sin voz, sombra sin cuerpo,

la imagen del suspiro nostálgico

aletea en cada corazón que arde

de vida. Vida de primavera.

Lágrimas frente a la inmensa nada.

Tumba en donde se desmorona la vida,

tumba en donde se embellece la muerte.

El dolor del recuerdo juvenil es el polen

de un tiempo sin olvido. Tiempo de inocencia.

Lamentaciones frente a la suprema indiferencia.

Flor humana, como la pálida rosa llorosa,

has exhalado una esperanza sin color

en las miradas de las futuras víctimas.

Flor humana, ya sangre telúrica,

en tu perfume inodoro pervivirán

las reminiscencias de rebeldía.

Argel, 19 de febrero de 1974

Ahmed Berraghda

Estribillo de amor

Como el sol en el universo, estás en mi sueño;

como la sangre en mi organismo, estás en mi esperanza;

como la luna en la noche, estás en mi tristeza;

como la primavera en la huerta, estás en mi alegría;

como la llama en la paja, estás en mi ansia;

como la gacela en el Sahara, estás en mi soledad;

como el núcleo en el átomo, estás en mi alma;

como Dios en la religión, estás en mi espíritu;

como la escultura en el mármol, estás en mi memoria;

como la savia en la planta, estás en mi sensibilidad;

como el agua en la tierra, estás en mi vida;

como el aire en los pulmones, estás en mi aliento;

como la estrella en el cielo, estás en mi sombra;

como la pupila en el ojo, estás en mi mirada;

como el grano de polen en la flor, estás en mi existencia;

como el viento en los veleros, estás en mis caminatas;

como el pavo real en el jardín, estás en mi amor;

como el tic-tac en el reloj, estás en mi corazón;

como la letra en el idioma, estás en mi poesía;

como Leila en kais, como Leonor en Machado,

como Elsa en Aragón, estás en mí, ¡oh, morenita!

Ahmed Berraghda

Tú sueñas

En el jardín de tus sueños

He pasado el otro día

Minutos breves.

Allí he cogido

Un trozo de plata de tu velo

Y lo he prendido en la estrella

Que titilaba

Tú soñabas.

Soñabas sin poder oír

El canto de esa gotita de luz tierna

Que te mecía.

Tú soñabas,

Soñabas con esas cosas extrañas

O más bien con el ángel encantador

Que sonreía.

Tú soñabas.

Entonces, en la noche y su penumbra,

Vi de tu sueño la sombra

Que te evadía.

Tú soñabas.

Y, cuando la aurora rosada

Rozaba con su ala la rosa

Que despertaba,

Tú, tú… ¡Soñabas!

Aldja Akhmoune

  1. Prosa:

Zohra Cherief

La mujer frente al mar desnudo

El mar tiene sobre nuestros ojos poder de sortilegio. ¿No sabemos acaso que, sen-tados a su orilla, se nos pasan las horas contemplándolo? ¿Qué hay de femenino en el contorno de su ola? ¿Que hay de oferta, de entrega, de caricia, de seducción femenina en su movimiento? ¿Y qué extraño misterio el de nuestra soledad cuando nos apercibimos que también está el mar desnudo y solitario? Preguntádselo a Juan Ramón del “Diario de poeta y mar”:

En ti estás todo y, sin embargo,

¡Qué lejos sin ti estás, qué solo!

Qué lejos siempre de ti mismo

Abierto en mil heridas cada instante

Cual mi frente.

Tus olas van como mis pensamientos

Y vienen, van y vienen,

Besándose, apartándose en eterna conocerse,

Mar, y desconocerse.

Eres tú y no lo sabes.

Tu corazón te late y no lo sientes.

Qué plenitud de soledad, mar solo.

Mar… Mujer… ¿Qué os une y fusiona así?

Afrodita, recién surgida del Océano, invente la coquetería. Desde la impresio-nante melena del León, el multicolor plumaje del Pavo Real o del Ave Lira, se extiende toda la gama de atractivos con que la naturaleza adorna al elemento masculino de cada especie (excepto los insectos). Manchas, soberbios penachos, crestas y excrecencias varia-das deslumbran a la hembra y afirman la preponderancia del elemento activo de la Crea-ción. ¿En qué día del Génesis o del Mito rompe la especie humana esta norma? ¿En qué momento Afrodita, recién surgida del Océano, inventa la coquetería? ¿Cómo, cuándo y por qué aparece este primer movimiento de liberación femenina?

Así, una Eva solitaria encuentra, en la fina arena de una playa sin estrenar, la primera concha, el primer guijarro, el primer esqueleto vegetal policromo. Está naciendo una técnica sutilísima de seducción, un lenguaje cifrado, un simbolismo que permane-cerá, grabada en lo profundo del Inconsciente Colectivo. Esta mujer que, en el limite de las aguas y las tierras se adorna con los elementos materiales más simples (piedras, vege-tación), esta mujer que protege su nariz con las conchas nacaradas de un molusco cualquiera, que cuelga de sus orejas fragmentos de sal cristalizada, que busca, prudente, entre los residuos de la última tempestad, madréporas, estrellas de marino, ¿revoluciona con su gusto el orden establecido?

Ha nacido frente a la necesidad básica, la selección artificial. Frente a la fuerza ciega reproductora, un matiz de brillos, oropeles, afeites, modas, perfumes y sutilezas que convierten al macho de buscado en buscador, de epicentro en galán que ronda. Ha naci-do el artificio, simple como todo lo que perdura, elemental como las verdades.

Es el guijarro que será gema, la vulva que será perla. Coral de pulseras, zarcillos y brazaletes. Alga de futuras diademas. Ha nacido sin saberlo o sabiéndolo, la Belleza Femenina frente al mar desnudo, y ha nacido también su cambiante y movedizo concep-to. Hay, en el límite del agua y la tierra, un canon incipiente.

Todo está aquí: las antiguas magias lustrales están, y la base económica de los pueblos que hicieron moneda de las conchas calcáreas, y el rito del árbol surgido de pro-fundidades abisales, y el primer espejo narcisista que el resto de los vertebrados no ha comprendido y que les insectos con sus ojos poliédricos no pueden ver.

Pero el mar… el mar es algo desnudo. Hay un viejo decir de Xenius cuando era joven, en el que explica que se acercó a su mar de Barcelona y le pareció entero y siempre fiel a sí mismo. Queréis oírla esa vieja “Glosa del Xenius” de 1917?

¿Quién vio mayor desnudez?

Más sincera ― Más severa

Más pura ― Más segura

Que la desnudez del mar?

Allí estaba ella sola

En la tarde que moría

Sola pena que rodaba

Su gran clamor sin palabras.

Todo se puede disfrazar ―termina Xenius― menos el mar, la lenta fatiga del mar, el lento empuje del mar”.

¿Fue una intuición de la mujer? ¿Fue una creación del hombre? El mar recuerda a la mujer y con ella y el mar la Belleza está aquí, entre nosotros, como un concepto y un condicionamiento. Como un acto automático, reflejo espontáneo. Cama una realidad, como una llamada, como una obligación agradable y maravillosa.

Pero la Mujer esta sola en la playa. Tiene en una mano el futuro laurel para el vencedor, el ramo de olivo para la paloma Noé, la rama de encina de las druidas, el espantajo de la mandrágora, el livor de los marfiles, la esencia de la esposa de “El Cantar de los cantares”, el cloro de los verdes jardines edénicos.

Sueñan en su mano los pólenes submarinos que fecundan el depósito de alimen-tos mas gigantesco del planeta.

La_mujer_frente_al_mar_desnudo_W

Portada original del relato “La mujer frente al mar desnudo”, de Zohra Cherief

  1. Ensayo:

Zohra Cherief

Poesía cabileña de tradición oral: Si Mohand ou Mehand

La finalidad que nosotros nos proponemos es modesta: verter alguna claridad sobre determinados aspectos de la vida literaria.

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Existe en Cabilia un nombre venerado por nosotros, es el del poeta SI MOHAND o MEHAND de ATH-IRATHEN. Su obra fue transmitida por un pueblo analfabeto, cuya lengua no se escribía entonces. Estos poemas nos llegaron en forma de melodías y cantos que se transmitían de madres a hijas, y de refranes que se citaban a menudo en las conversaciones entre hombres.

Se cuenta que un día se le apareció un ángel y le dijo: “Rima y hablaré, o hablo y rimarás”. Si Mohand escogió la palabra. La tradición oral nos explica así cómo compuso rimas divinas, aunque su solo fin fuera expresar sus propios tormentos. No se conoce exactamente el número de versos y poemas que declamó, porque muchos se perdieron. Sin embargo, los isefra (poemas que se pueden reducir a refranes) que han llegado hasta nosotros, constituyen una colección bastante rica.

Define su poesía con estos versos:

Thikelta ad hhedjigh asfrou

Oua lahh addihhou

Addinaddi ddeg londdiath.

Oui thislan ar dda thiarou

Our as iverou

Oui lan ddelfahhem izrath.

Éste es mi poema

¡Ojalá sea bello

Y se propague por doquier!

Quien lo entienda lo escribirá,

No lo olvidará

Y el sabio me aprobará.

El poeta hablaba, y el viento sembraba sus versos en el eco del tiempo. Sus con-temporáneos no se preocuparon de recoger las rimas de esta caprichosa inspiración. Pero hubo imitadores, y así se celebraban veladas poéticas para que cada cual declamara sus composiciones.

A principios de siglo, Boulifa espigó algunas de ellas, sobre todo las isefra de Si Echand. Pero la obra de Boulifa trata más bien de geolologia, porque esta precedida de un importante estudio de la tradición oral cabileña, y desarrolla mas ampliamente el tema de la misión de la mujer en la familia, en el clan o la tribu.

Publicada en 1900, esta “Compilación” de poesías cabileñas contiene la mayor parte de la obra de Si Mohand. Se conserva este libro como el doble infalible de una memoria sujeta al olvido. Para nosotros, jóvenes cabileños constituye un tesoro que contiene y guarda celosamente la esencia de nuestra poesía. Cada pueblo tiene el suyo, escrito sobre pergamino, venerable, tal y como fue editado hace mas de medio siglo.

Boulifa recogio 300 isefra, las demás han llegado hasta nosotros gracias a discípulos o imitadores anónimos de Adeni que editaron ulteriormente el Libro de Si Mohand menos conocido.

Alma del poeta

Nació Si Mohand en el pueblo de Tizi-Rached. Es un poeta errante. No canta solo en las plazas públicas ni en los cafés. No profana su arte, no quiere convertirlo en comercio. Era el trovador apasionado del espacio y la libertad, guiado por su estrella. Se paraba en los sitios agradables, recorría la pequeña y la gran Cabilia. Viajó por Argelia y conocía casi toda Tunicia.

No vacilamos en llamarlo Poeta del Amor y de las Musas Eróticas. Era un ídolo de los jóvenes, cuyos sufrimientos y sentimientos sabía expresar y cantar.

A pesar de 1a partícula “Si” que precede a su nombre, no descendía de morabito. Este título de distinción, de respeto, le fue otorgado por su padre, que era letrado y sabio. Desde joven iba a la zaouia para aprender el árabe. Al morir su padre, debe abandonar los estudios. Suelta las riendas y se embriaga con su juventud, sus aspiraciones, sus sueños y su arte. Su sensibilidad le inicia al misterio de la Naturaleza y le hace ver la ri-queza que encierran las criaturas. Pero después experimenta sentimientos amargos. Por haberse apartado de la vía que le había trazado su padre y por haber dejado de estudiar el Alcorán, implora perdón a Dios y llora en sus poesías.

Para completar este retrato, voy a citar varios testimonios. Si Yousef, poeta de su generación (muerto en 1956 en Tourirt Amrane, con más de un siglo de edad), fue testigo de su vida. Su hijo Lefki pudo elaborar una biografía bastante fiel en 1947.

Nacimiento y muerte

Tengo que recordar al lector que en Cabilia no hubo registro civil hasta 1891, lo que explica el desacuerdo en cuanto a la fecha de su nacimiento. Pero Si Yousef habla de las “Cartas” que existÍan anteriormente. Si Mohand nació hacia 1840. Sin embargo, todos están de acuerdo en cuanto a la fecha de su muerte: 1906 en el hospital de las Hermanas Blancas (Misioneras) de Michelet. Si Yousef dice: “Murió a los 63 años, a la misma edad que nuestro Profeta Sidna Mohamed. Lo repetimos todos aquel día”.

Su obra

Emplea siempre la primera persona: yo o nosotros. En su poesía se reflejan sus senti-mientos, afectos, ira, tristeza u odio.

Su poesía brota de una larga experiencia, Las etapas de su obra corresponden a las de su vida, durante la cual alcanza la felicidad. Descubre que todo es incomprensión, maldad, y piensa que él mismo no es más que ilusión. Para él solo existe el Creador:

Tsekhilek a rebi ar kenghidd

Aqlu amin thenghidd

Ddidounith iounés naamis

Dios, apiádate de mí.

Soy aquél a quien quitaste la vida.

Y no espera nada de este mundo.

Los temas de su poesía

De joven, Si Mohand cantó mucho el Amor y la Esperanza, la Belleza. Hay que explicar la concepción particular del amor que tienen los cabileños. No se trata de ir al asalto de cualquier ciudadela, no se trata tampoco de seguir atentamente algun itinerario en “la Carte du Tendre”, ni perseguir a una Eva vaporosa. Las costumbres son más rígidas. Hay que contener el ardor físico y tratar de ganarse a los padres para arrancarles el consen-timiento de matrimonio. He aquí algunas manifestaciones de esto: “Hay que luchar como el rico que caza la tórtola, hay que adormecer al vigilante de las mozas inabor-dables?

Pero incluso cuando Si Mohand escribe sobre temas alegres, hay siempre tristeza, una sombra oscura en su poesía. ¿Por qué? Sus amigos lo explican diciendo que hablaba el poeta de un “mal” indefinido que lo volvía cada vez más seco. Así repite a menudo en sus poemas estos versos: “Un mal que toca mi corazón y lo endurece como piedra”, “Soy ávido del amor de las jovencitas”, “Mi confesión haría temblar al monte”, “Mi mal me consume y me entenebrece”, “Dios solo sabe de qué se trata”.

Los cabileños hablan de los “espíritus perspicaces” que comprenden todo. Y lo que debemos notar aquí es que la sociedad era aún primitiva, con reacciones brutales que atribuyen mucha importancia a la virilidad. La potencia viril hace posible la posesión de la mujer, y al mismo tiempo da la fuerza muscular, la barba y el valor. Si no

posee estas cualidades básicas, el hombre es débil. Tal vez, según Si Yousef y los contemporáneos, una enfermedad secreta lo roe y consume poco a poco, como una can-dela que se apaga.

Así se explicaría la melancolía y la desesperanza que se adivina entre líneas.

Hay ruptura de armonía entre su persona física y su alma. Este espectáculo ínti-mo de desequilibrio, que no deja de verse y sentirse, explica toda la contradicción de su poesía. En la amistad no encontrará felicidad tampoco, porque su susceptibilidad hará de él un hombre suspicaz:

A rai iou avou thloufa

Theklddak Imairfa

Ithedoun dáour Thezzridd

A ti, que buscas la prueba,

la Amistad, ¿te habrá traicionado

por tratarte con cualquiera?

Su idea de la amistad es afín a la de La Fontaine o Montaigne: Decía:

L’amitié est un trésor caché

Dont le malheur déchire le voile.

La amistad es un tesoro oculto

Cuyo velo desgarra la desgracia

La felicidad no está en la riqueza. Si Mohand busca lo Absoluto y lo Ideal. Para él, el Amor, la Libertad, la Amistad existen, pero no las podemos alcanzar. Ve y siente todo y, como el Eclesiastés dice: “Vanidad de vanidades, y todo es vanidad”.

Es un hombre que encarna un mundo, un pueblo, una época. Un poeta auténtico que se asemeja a un espejo donde se reflejara nuestra alma.

Si Mohand es el portavoz de la generación traumatizada por las guerras, arran-cada de las tradiciones, y cuyas estructuras sociales desaparecieron.

1871: Rebeldía

Para el poeta, la conquista de la Cabilia significa la muerte de su padre, la ruina de la familia y la destrucción de su pueblo. Añora la época en que el cabileño era libre; pobre, pero digno, valeroso y honrado; justiciero.

Dios y la fe

Recurrió a Dios, esperando en el más allá. Ya viejo, se preparaba a morir como un verda-dero musulmán, cuya fe se funde con su espíritu.

Uno de sus últimos poemas, recogido en 1906 por el R.P. Giaccobetti, trata de su último viaje a Maison Carrée & Michelet, donde muere.

Retraza las etapas de la vida; y constituye una noble invocación al Santo venerado de Michelet: el Jeque Mohand ou el Hocine, al que pide su viático para que vivan otras generaciones:

O Chikh Mohand ou el Hocine

A el vaz izeddghan el hecin

Haqac ouisin Átha iceehmu ousemidd

¡Oh, halcón que vives en las cimas!

Necesitas un compañero,

Mas yo siento ya el frío dentro de mí.

* Tomado de: Los poemas de Si Mehand Mouloud Feraoun, 1960.

Altavoz_portada_W

Portada del primer número de la revista Altavoz. Literatura y expresión española, publicada por la Universidad de Argel, 1971-72

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Texto manuscrito de Míkel de Epalza relacionando los contenidos del primer número de la revista Altavoz, conservado junto al ejemplar que se encuentra en el Seminario de Estudios Árabes e Islámicos de la Universidad de Alicante

Notas:


1 Seguramente sería necesaria una revisión general de la historia cultural de la lengua española en Argelia similar a la realizada genialmente para la población morisca en Túnez por Míkel de Epalza y Abdel-Hakim Slama-Gafsi, El español hablado en Túnez por los moriscos (siglos XVII-XVIII), Valencia, Universitat de València, 2011. Como principal referencia véase Lamine Benallou, L’oranie espagnole. Approche sociale et linguistique, Orán, Dar El Gharb, 2002.

2 Véase a título de información Rafael Gutiérrez Cruz, Los presidios españoles del norte de África en tiempo de los Reyes Católicos, Melilla, Consejería de Cultura, Educación, Juventud y Deporte, 1997; y Pedro-Alejo Llorente de Pedro, El penitenciarismo español del antiguo régimen aplicado a su presidio más significativo: Orán-Mazalquivir, Madrid, Ministerio del Interior, 2005.

3 Juan Bautista Vilar, Los españoles en la Argelia francesa (1830-1914), Madrid, CSIC, 1989, p. 322.

4 Para una visión panorámica de las relaciones hispánicas con Argelia y, en general, con todo el Magreb, pueden consultarse las obras publicadas, hace ya algunos años, por la Fundación Mapfre en su Colección 1492: Mercedes García Arenal y Miguel Ángel de Bunes, Los españoles y el norte de África. Siglos XV-XVIII; Juan Bautista Vilar y Ramón Lourido, Relaciones entre España y el Magreb. Siglos XVII y XVIII; José Fermín Bonmatí, Españoles en el Magreb. Siglos XIX y XX; y Víctor Morales Lezcano (coord.), Presencia cultural de España en el Magreb.

5 Sobre la situación actual del español en Argelia, véanse los escritos de Francisco Moreno Fer-nández: “El español en Orán: notas históricas, dialectales y sociolingüísticas”, en Revista de filología española, 1992, tomo 72, fasc. 1-2, 1992, pp. 5-36; “El español en el mosaico lingüístico del Magreb”, en Cuadernos Cervantes de la Lengua Española, 1995, núm 3, julio, pp. 9-16; “Debilitamiento de -s en el español de Orán: análisis de sus contextos fónicos”, en Boletín de la Academia Puertorriqueña de la Lengua Española, 1994, núm. 1, pp. 91-111; y “El español en el norte de África (con especial referencia al español en Argelia)”, en Celia Casado (ed.), La lengua y la literatura españolas en África, Madrid: Ministerio de Educación y Cultura y Melilla: V Centenario de Melilla, 1998, pp. 187-201. Sobre la influencia del español en las hablas argelinas véase Lamine Benallou, Dictionnaire des hispanismes dans le parler de l’Oranie. Argel, Office des Publications Universitaires, 1992.

6 Ahmed Abi-Ayad, “El hispanismo argelino: importancia y perspectivas”, en Florencio Sevilla y Carlos Alvar (eds.), Actas del XIII Congreso de la Asociación Internacional de Hispanistas. Madrid, 6-11 de julio de 1998, Madrid, Castalia, 2000, vol. IV, p. 38.

7 Ana Rueda (ed.), El retorno/el reencuentro: La inmigración en la literatura hispano-marroquí, Madrid, Frankfurt, Vervuert, 2010. Existe ya a día de hoy una larga nómina de obras que tratan de forma general y a modo de manual el fenómeno de la literatura marroquí en español, por ejemplo: Mohammad Chakor (ed.), Encuentros literarios. Marruecos-España-Iberoamérica, Madrid, CantArabia, 1987; y Carmelo Pérez Beltrán (ed.), Entre las 2 orillas. Literatura marroquí en lengua española, Granada, Editorial de la Universidad de Granada, 2007.

8 En su aspecto literario, sin duda la obra que formaliza el concepto es la de Luis F. Bernabé Pons, El Cántico islámico del morisco hispanotunecino Taybili, Zaragoza, Institución Fernando El Católico, 1988.

9 Por ejemplo véase Nordin Malki, Historiografía española del siglo XVI sobre historia de Argelia: Mármol, Haedo y Suárez, Orán, Universidad de Orán, tesis de máster, 1987.

10 Véase nuestra discusión para el caso filipino en “Intracomparatismo: El paradigma filipino”, en Pedro Aullón de Haro (ed.), Metodologías comparatistas y Literatura comparada, Madrid, Dykinson, 2012, pp.527-533.

11 Donde es probable que siga siendo válida la visión general ofrecida por Šawqī ayf, Tārīj al-abad al-‘arabī. ‘Ar al-dawal wa-l-imārāt. al-Ŷazā’ir, al-Magrib al-Aqà, Mawrītānyā, al-Sūdān, Beirut, Dār al-Ma‘ārif, 1995, pp. 19-251.

12 Por ejemplo Lamara Bougchiche, Langues et littérature berbères des origines à nos jours, París, Ibis-Press 1997. Hay que destacar en España la labor realizada por la Universidad de Cádiz en el fomento de los Estudios Bereberes.

13 Nafissa Mouffok, “La traducción y el hispanismo argelino. Situación y perspectivas”, en África con eñe. Index.comunicación: Revista científica en el ámbito de la Comunicación Aplicada, 2014, vol. 4, núm. 2, p. 50.

14 Ibid., p. 56.

15 Luis Miguel Pérez Cañada “Panorámica de los estudios y traducciones de literatura argelina en español”, en Gonzalo Fernández Parrilla, Luis Miguel Pérez Cañada y Rosario Montoro Murillo, Panorámica de los estudios y traducciones de la literatura del Magreb en español, Toledo, Escuela de Traductores de Toledo, 1998, pp. 17-26.

16 Nafissa Mouffok, loc. cit., p. 55.

17 Serafín Fanjul, “Un poeta argelino en España: ‘Abdallāh ammādī”, en Almenara, 1975, núms. 7-8, pp. 313-324; y “Jóvenes poetas árabes en Madrid: Abdallāh ammādī”, ‘Abd al-Karīm al-Hūlī, Aḥmad ‘Abd al-‘Azīz, Ramzī Darwīš y īmūn al-Dā’irī”, en Almenara, 1976, núm. 9, pp. 203-216.

18 Por ejemplo para el número 11-12 correspondiente a los años 2013-14, se publicaron cuatro artículos en español: Habib Attalah, “Introducción al comienzo del malikismo en Ifriqiya y al-Andalus”, pp. 5-14; Fouad Kebdani, “Argelia a través de la mirada de Paul Balta”, pp. 16-34; Lahouaria Nourine Elaid, “Argelia y la expulsión morisca”, pp. 35-42; Mustapha Bedai, “Orán y los españoles en la bibliografía local”, pp. 70-74. La regularidad y consistencia de esta revista hace que, manifiestamente, merezca un estudio particular, una relación de sus publicaciones en español, y una valoración de su contribución al conocimiento de Argelia, sobre todo en su clave hispánica que tan bien cultiva.