Al-Hādī al-Sanūsī y la concepción de la cultura argelina

Al-Hādī al-Sanūsī y la concepción de la cultura argelina

 

Isaac Donoso
Universidad de Alicante

 

I

Muḥammad al-Hādī bin ‘Alī bin Muḥammad bin al-Sanūsī al-Zāhirī / محمد الهادي بن علي بن محمد بن السنوسي الزاهري nació en 1902 en la pequeña aldea de Liana, a unos cincuenta kilómetros de Biskra, capital de la provincia. Se trata de una región prácticamente desértica, donde recibió una educación tradicional en lectura coránica y ciencias de la religión por parte de su entorno familiar. Su destino cambiará cuando se ponga a las órdenes del prestigioso imán ‘Abd al-Ḥamīd bin Bādīs, que acabará siendo una de las figuras fundamentales en la historia moderna de Argelia. En Constantina, y escuchando las lecciones de Ibn Bādīs, al-Hādī al-Sanūsī fortaleció su formación islámica no sólo en la ortodoxia de la fe, sino también en la necesidad de una regeneración que permitiera a los argelinos enfrentarse al discurso dominante del colonizador. Frente al poder establecido de una intervención extranjera extremadamente agresiva en términos culturales y educativos, el conocimiento podía permitir a la juventud argelina un camino alternativo a la aculturación y la disociación de las raíces árabo-islámicas de Argelia.

A comienzos de los años 30 del siglo XX, se establece en Bikra para liderar las reivindicaciones de reforma y libertad del pueblo argelino frente a la administración francesa, por medio de la prensa y la propaganda. Igualmente será uno de los fundadores de la Ŷam‘iyya al-‘ulamā’ al-muslimīn al-ŷazā’iriyyin / جمعية العلماء المسلمين الجزائريين, “Asociación de ulemas musulmanes argelinos”, organismo que hacía hincapié en la identidad islámica de Argelia como herramienta de oposición al colonizador.

Junto a la propaganda, el otro instrumento de oposición al régimen era el fomento de la educación, la formación de una juventud comprometida en valores autóctonos y capacidad de asumir la responsabilidad histórica que le había correspondido. Así que deambuló por diferentes pueblos y ciudades como maestro de escuela. Estas actuaciones de compromiso social despertaron la animadversión de la policía colonial francesa, sufriendo una persecución que le obligó a dedicarse al comercio primero, y a la radio después.

Será el momento en que explote la revolución del primero de noviembre de 1954 que llevará a la consecución final de la independencia de Argelia en 1962. Al-Hādī al-Sanūsī fallece en 1974, habiendo actuado en su vida con la versatilidad que la historia exigía en la situación que le tocó vivir: poeta, maestro de escuela, periodista, activista y militante de la regeneración cultural argelina1.

II

Al-Hādī al-Sanūsī es sobre todo recordado en la actualidad por una obra pionera en la bibliografía argelina, una obra creada a conciencia para establecer las bases de una renovación cultural en lengua árabe. Así, frente a los impulsos de la administración francesa por educar exclusivamente en lengua francesa, instruir y construir una élite cultural afrancesada, con los escasos medios existentes al-Hādī al-Sanūsī realiza una operación paralela, ya no desde la macroestructura de la ingeniería cultural francesa, sino desde abajo, desde la cultura del pueblo, desde los entramados por donde la poesía se había manifestado secularmente2. En efecto, la administración francesa estaba tratando de crear una cultura ficticia, una literatura en francés ajena a la tierra y las gentes, una literatura en la lengua del colonizador que a comienzos del siglo XX era una operación generalizada en todo el planeta, desde la literatura filipina en inglés, a la literatura indonesia en holandés, o la literatura vietnamita en francés.

El fuerte desarrollo industrial e imperial de las principales naciones occidentales traducía el concepto de “progreso” en dos claves: la política democrática o republicana y el utilitarismo darwinista, la ley del más fuerte. Su traducción en términos culturales fue la superioridad de la cultura de Occidente frente a la “venalidad y la barbarie oriental”. Este “marco civilizado” requería de un cuerpo político educado, adoctrinado, una élite formada según la civilización occidental, que se constituía inmediatamente en clientelista, es decir, políticos y tecnócratas deudores de Occidente. Así como los nihilistas rusos y los cínicos griegos pretendían huir de lo establecido, rechazar la civilización como alienante, y comenzar desde una tabula rasa, el concepto de “civilización” practicado por Occidente afirmaba el estado de barbarie, para desde ese estadio levantar la civilización al gusto del civilizador.

Desde aquí habría que situar el origen, primero, de un Orientalismo al servicio del poder politizador de Occidente y, después, de un postcolonialismo al servicio de la deconstrucción occidental de la cultura oriental, de modo que todo rasgo cultural autóctono ha de ser analizado por el filtro, por la perspectiva, por el trauma que el proceso civilizador ha causado a la cultura autóctona. De ahí el gran cinismo de la llamada “crítica literaria postcolonial”, que se contenta con citar a Edward Said para seguir haciendo lo mismo. De este modo es fácil entender que cultura se opone a civilización, intuición a utilitarismo, estética a política, devenir a decadencia, porque, así entendido, la cultura sería un proceso activo de construcción, y la civilización un estado pasivo de organización, que sólo tiene una dirección: la decadencia. Desde esta consigna hay que colegir la inicial escisión entre ciencias del espíritu y ciencias de la naturaleza (y el desarrollo de las ciencias sociales desde un modo de pensamiento francés y las ciencias humanas desde el concepto de la ilustración alemana)3. En este contexto es fácil igualmente imaginar que para la cultura argelina, la agresión “civilizadora” francesa fue traumática para la identidad del pueblo, y la única alternativa de supervivencia era seguir creyendo en la capacidad constructora de la cultura, frente a la civilización impuesta4.

III

Al-Hādī al-Sanūsī es quien comienza a impulsar ese proceso activo de renovación cultural, frente a la inexorable decadencia que un modelo civilizacional representa, cuando se pretende imponer civilización a cultura. Y esa renovación la ejerce en los dos planos esenciales del ejercicio cultural: la educación y la escritura.

En cuanto a la primera, ya hemos mencionado su formación junto a Ibn Bādīs en Constantina alrededor de los años 20 del siglo pasado, y su papel en la fundación de la Asociación de ulemas musulmanes argelinos. Las enseñanzas de Ibn Bādīs iban dirigidas a renovar el mensaje religioso, entendiendo que las prácticas populares y la religiosidad tradicional se habían alejado del verdadero mensaje coránico. De ahí que una de las principales acciones de la Asociación de ulemas sea la censura de la santería, del culto a los morabitos y místicos, y el seguimiento de las consignas de los renovadores de la Nahḍa: Ŷamāl al-Dīn (Asadābādī) al-Afgānī /جمال الدين الأفغاني (1838-1897), y Muḥammad ‘Abduh / محمد عبده (1849-1905), sobre todo desde el periódico fundado por ambos en París, al-‘Urwa al-Wat/ العروة الوثقى (“El nudo indisoluble”).

Hay varios hechos determinantes en la formación de esta doctrina reformista, iṣlāḥista (ألإصلاح): la visita de Muḥammad Abduh a Argelia en 1903; la celebración de la conferencia de Orientalistas en 1905; y el papel que la mezquita Zaytuna de Túnez tuvo como modelo de enseñanza. En efecto, muchos de los jóvenes argelinos acudían a Túnez, que para entonces era tanto como ir a China, en lo geográfico5, como en lo espiritual, siguiendo el precepto del ḥadīt: Buscad el saber incluso en China, pues la búsqueda del saber es una obligación de todo musulmán6. La idea de Ibn Bādīs era poder hacer en Argelia un centro tan prestigioso y relevante para el saber islámico como la mezquita Zaytuna tunecina. Sin embargo, la labor de sus discípulos se dispersó por toda la geografía argelina, más allá de Constantina y, más allá de una exclusividad religiosa, el reformismo argelino era también cultural y, sobre todo, nacional: “L’islam est notre religion, l’arabe est notre langue et l’Algérie est notre pays”. Frente a ideologías que después van a ir tomando cuerpo, en torno a la idea de nación, patria, estado, panarabismo o panislamismo, Argelia asume desde el primer momento una concepción nacionalista sorprendentemente original dentro del mundo árabe colonizado, donde al hecho de una identidad política, se suma la religiosa (islámica) y cultural (árabe). Al-Hādī al-Sanūsī transmitirá estas enseñanzas en las diferentes madrasas libres en las que estuvo, Argel, Tlemecén y Bel Abbés7.

En cuanto a la escritura, al-Hādī al-Sanūsī confecciona una obra fundamental y fundacional: Šu‘arā’ al-ŷazā’irī fī-l-‘aṣr al-ḥāḍir /شعراء الجزائر في العصر الحاضر,Poetas de Argelia en época contemporánea”, publicada en dos volúmene en Túnez entre 1926 y 1927.8 Se trata de la primera obra antológica de la poesía argelina en lengua árabe, y una de las primeras obras de su naturaleza en el Mágreb. Fue realizada con un curioso método: cada autor le mandaba su foto, su carta de introducción, su semblanza y su selección de poemas, y todos estos materiales se iban organizando en el libro. El método no podía se otro. Como hemos señalado, frente a la logística cultural francesa, el pueblo argelino tenía escasa capacidad de agitación y dinamización cultural. Lo que había que hacer era reconducir el cauce natural por el que la poesía había transitado secularmente. Y eso hizo al-Hādī al-Sanūsī, contactar a los diferentes autores, reconocidos en sus localidades, para que le mandasen los materiales con los que crear un nuevo objeto: la poesía moderna argelina en lengua árabe, frente a la que se estaba fabricando en francés9. Si no se querían abortar las aspiraciones nacionalistas, era necesario construir la modernidad argelina más allá del francés. Consecuentemente, tomando como modelo el neoclasicismo poético egipcio, los poetas argelinos compondrán casidas con temática explícita o implícitamente nacionalista, en torno a la creación de un ideario y una simbología de una Argelia que construía su modernidad10.

Entre los autores antologados se pueden destacar Muḥammad al-‘Īd Ḥam ‘Alī, al-Laqānī bin al-Sā’iḥ, Muḥammad al-Sa‘īd al-Zāhirī, al-Ŷānidī Aḥmad Makkī, Abū al-Yaqẓān, al-Ṭayyib al-‘Uqbī, Mufdī Zakariyā’ bin Sulaymān, Aḥmad Kātib bin al-Gazālī, Ḥamūd Ramaḍān bin Sulaymān, Ibrāhīm bin Nūḥ Amtiāz, y el propio al-Ḥādī al-Sanūsī para el primer volumen. Destaca sin duda la inclusión de Ḥamūd Ramaḍān / رمضان حمود (1906-1929), alumno de la famosa Zaytuna, y poeta que se aleja de los preceptos neoclásicos. En efecto, Ḥamūd Ramaḍān entiende la poesía como un ejercicio de sensibilidad intimista, con una estética que se aleja del neoclasicismo imperante, y está más cercana a sus coetáneos del Dīwān en Egipto (1913-1921) y el Mahŷar en América (1920-31). Consiguientemente, en el conjunto de casidas que forman la antología de al-Ḥādī al-Sanūsī, destacan sin duda las formas poéticas experimentadas por este joven poeta, como la transformación de la monorrima hacia la repetición de tres rimas sucesivamente, y otras alteraciones que preludían la desestructuración de la poética clásica11.

Todo ello nos muestra que al-Ḥādī al-Sanūsī no era un recalcitrante defensor del neoclasicismo poético, ni del tradicionalismo religioso, ni de la beligerancia armada, sino un verdadero revolucionario de la palabra y la educación, que supo conceptualizar en los dificiles años en los que le tocó vivir la definición de una Argelia moderna fundada en la educación y la cultura.

 

 

Apéndice iconográfico:


 

Al-Hadi Al-Sanusi

Al-Hādī al-Sanūsī, imagen reproducida en su antología, p. 4

 

 

Šu‘arā’ al-ŷazā’irī fī-l-‘aṣr al-ḥāḍir

Šu‘arā’ al-ŷazā’irī fī-l-‘aṣr al-ḥāḍir, Túnez, 1926, vol. 1

 

 

Una calle en Biskra, Argelia

Impresión fotocroma de una calle en Biskra, Argelia, en «Imágenes de pobladores y sitios de Argelia» del catálogo de la Detroit Publishing Company (1905), parte de la colección actual de la Biblioteca Digital Mundial.

Notas:


1 Achour Cheurfi,  Écrivains algériens: dictionnaire biographique, Argel, Casbah éditions, 2004, p. 332. Cf. ‘Abd al-Ḥamīd Gannām, Muḥammad al-Ḥādī al-Sanūsī al-Zāhirī. Ḥayyātu-hu wa ši‘ru-hu, Argel, Manšūrāt al-Šā’iḥī,1986.

2  Véase Jean Déjeux, La poésie algérienne. De 1830 à nos jours, París, Publisud, 1996, p. 45.

3  “La auténtica idealidad, la idealidad del concepto teórico lo mismo que la de la forma intuitiva, implica siempre un comportamiento productivo, creador, no una actitud puramente receptiva o imitativa. Tiene que crear algo nuevo, en vez de limitarse a repetir lo ya existente, aunque sea bajo otras formas. El arte que no cumpla esta suprema misión a él encomendada, no pasa de ser un entretenimiento ocioso del espíritu, un juego vacuo”, en Ernst Cassirer, Las ciencias de la cultura, México, FCE, p. 52.

4  Cf. Nicolás Sánchez Durá (ed.), Cultura contra civilización: en torno a Wittgenstein, Valencia, Editorial Pre-Textos, 2008.

5  Como dice el jeque Ṭāhir bin ‘Abd al-Salām. Véase ‘Abd Allāh Ḥammādī, “Bidāyāt nahḍa al-ši‘r al-ŷazā’irī”, en Maŷalla Kālīkūt, Universidad de Calicut, vol. 2, núm. 1, 2010, p. 42.

6  Traducción española nuestra. Texto original: (اطلبوا العلم ولو بالصين فإن طلب العلم فريضة على كل مسلم).

Edición árabe: Ibn ‘Abd al-Barr, Ŷāmi‘ bayān al-‘ilm wa-fali-hi, Dammam, Dār Ibn al-Ŷawzī, 1994.

7  Ahmed Lanasri, Anthologie de la poésie algérienne de langue arabe. Textes arabe et français, París, Publisud, 1994, p. 63.

8  Edición moderna de ‘Abd Allāh Ḥammādī, Constantina, Dār Bahā’ al-Dīn li-l-Našr wa-l-Tawzīʿ, 2007, 2 vols.

9  Cf.  Ahmed Lanasri, La littérature algérienne de l’entre-deux-guerres: Genèse et fonctionnement, París, Publisud, 1995.

10  En este sentido, aunque el mundo se asombraba en 1927 de que Charles Lindbergh (لندنبرج) había logrado cruzar en avión el océano Atlántico, para la modernidad del pueblo argelino seguía siendo importante escribir casidas. Véase ‘Abd Allāh Ḥammādī, loc. cit., pp. 41-42.

11  Al-Hādī al-Sanūsī, Šu‘arā’ al-ŷazā’irī fī-l-‘aṣr al-ḥāḍir, Túnez, al-Maṭba‘a al-Tūnisiyya, 1926, vol. 1, pp. 169-176. Cf. Ṣālaḥ Jarfī, Al-Ši‘r al-ŷazā’irī al-ḥadīt (La poesía argelina contemporánea), Argel, ENAL, 1984.